
Florecen, se esparcen y me llenan, sentimientos de culpa, miedo, angustia y confusión.
Esa idea de volver a sentir, me asusta demasiado quizá. Por otro lado me gusta ya que también aparecen sensaciones de felicidad, comodidad, bienestar y demás, que hacen que día a día llegue a mi casa con una sonrisa estúpida en los labios.
Pero.. quiero andar con pies de plomo, saber por donde camino y por donde tendré que caminar, quiero estar segura de cualquier decisión que tome y hacer caso omiso al resto porque esta vez he terminado de construir el cerco para que con el tiempo, poder dejar o no entrar a las personas en mi corazón, sin que consigan dañarme ni rallar la rugosa superficie del cerco.
A pesar de eso tengo miedo.
Poco a poco y día tras día, fui alzando barreras contra el mundo, pero una vez terminadas, se desmoronaban, se volvían polvo y volaban lejos, dejándome al descubierto.
En esos momentos en los que se abre una grieta entre mi mundo y el de los demás, me asomo al exterior, me asusto y me vuelvo a encerrar entre barreras, creando en soledad la máscara de frialdad, dureza y estupidez que suelo mostrarle al mundo para no dejar que se acerquen a mi, me hagan daño y que, como cada vez que alguien sale por estas grietas desmoronando la muralla, se lleven otra pequeña parte de mi mundo, mi refugio.

Interesantes comentios, creo que todo el un mundo tiene miedo a la vida y sin embargo nos aferramos a ella constantemente. saludos guspa si quieres sigue mi blog : http://beatrixstyle.blogspot.co.at/
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