A veces, miramos a nuestro alrededor, y no vemos lo que de verdad tenemos delante. Nos pasamos una vida buscando algo que nos haga feliz, sin tener en cuenta que durante esa búsqueda, ya hemos palpado la felicidad más de una vez, sin saberlo.
De pronto, un día, estamos tumbados en la cama, escuchando música, y recordamos sucesos, que no tuvimos en cuenta, un momento en el que reíste hasta más no poder, el simple hecho de que la persona que te gustaba te mirase y se fijase en ti, ir un día a la piscina con tus amigos, salir por la noche y correr por las calles riendo, hablar por móvil hasta las tantas de cualquier tontería sin importarte la hora a la que te tenías que levantar al día siguiente, una película que te emocionó tanto que lloraste y otra que te dio tanto miedo que casi dejas sin respiración a quien estaba a tu lado abrazándole, tu primer beso, que para ti no fue con al primero que besaste, si no al último, esos días solos en su casa riéndoos y abrazándoos, esas conversaciones por msn con tus amigas que sentías la obligación de borrar para que no las leyesen tus padres, la sonrisa de estúpida que se te quedaba en la cara cuando hacías reír a alguien sin importarte como.
Momentos del pasado, en los que ahora te das cuenta de que fuiste feliz.

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